Programa Iacobus:
Intervención en el antiguo colegio jesuita de Billom y su entorno, Francia
2018


Trabajar en un proyecto de rehabilitación, no es trabajar venerando lo antiguo, es trabajar respetando la memoria.

María Langarita tiene una teoría sobre las tácticas que usa a la hora de abordar un proyecto de rehabilitación. Es una teoría que se basa en los conceptos de Busto y Pellejo. Entendiendo el Busto como lo inerte, lo inorgánico, lo duro. Es capaz de atravesar el tiempo sin erosionarse y necesita de unas grandes inversiones de energía para ser transformado. Mientras el  Pellejo es lo blando, lo orgánico que se pudre. No puede viajar en el tiempo como el busto, pero su transformación no requiere de un gran esfuerzo, es una piel desprendida independiente del busto.

El busto es esa maquina del tiempo que nos permite trabajar en equipo con gente que ya no esta ahí. Toda esa gente que puso una capa en el edificio intentando solucionar los problemas a los que se enfrentaba. Tenemos que tener claro que no somos los primeros en intervenir en el edificio, como tampoco seremos los últimos y como cada una de las intervenciones genera una huella.

Manuel Sendón en su serie fotográfica A memoria do álbum[2004], nos muestra la ausencia de lo ausente. Esas fotografías serían el pellejo del álbum que han desaparecido por la simple consecuencia del envejecimiento que con el paso del tiempo sufre el álbum como busto. La ausencia es revelada a través de una serie de huellas dejadas por las fotografías, que se resisten a dejar de formar parte del álbum, nos evoca la importancia de la memoria tanto colectiva como individual del drama que constituye su perdida.

La aproximación al proyecto se da desde esta reflexión sobre la ausencia, la memoria y como aún persisten hasta nuestros tiempos de alguna forma aquellos que lo habitaron.

Como Los acuchilladores de parqué, de Gustave Cailebotte. Este proyecto se basa en abrir capas dentro de un entorno que ha tenido numerosas actuaciones, cada una dejando su propia huella ya sea dentro del edificio o a su alrededor.

Habitar significa dejar huellas, decía Walter Benjamin. Habitar un espacio es apropiarse de él y las huellas que en ellos dejamos muchas veces son solo visibles para el que las deja, en este caso esas huellas son visibles para todo aquel que se acerque a conocer su historia.

Aunque sea solo el poder congelar una serie de instantes de esa historia que este edificio tiene.

Esta actuación es un “mientras tanto”, ya que se entiende que nada es permanente y puede cambiar en el futuro, no hay que asumir que todo lo tendremos para siempre.

La actuación parte desde una escala urbana con el tratamiento de los pavimentos exteriores tomando en cuenta los distintos planos antiguos se hace una serie de capas a modo de dibujar lo que una vez se construyo en el sitio.



Especie de espacios.
Se plantean una serie de acciones tanto a nivel de entorno como dentro del mismo volumen del antiguo colegio jesuita.

Dentro del entorno del proyecto se propone abatir el muro norte ya que es la fachada que da la cara hacia la ciudad de Billom, por lo que se proponen varios accesos Norte-Sur para acceder al recinto del proyecto.

Al plegar el muro se crea un acceso tangencial que da acceso al recinto encontrándose con la esquina del colegio, dicha esquina será el acceso principal a la intervención.

Con la acción del muro norte se generan distintos espacios cada uno con su grado de privacidad. Uno más recogido al norte (a.), otro entre el antiguo colegio jesuita y las caballerizas con un carácter más público y polivalente (b.) donde puede suceder cualquier tipo de evento que se proponga y para potenciar el uso de ese espacio el programa recoge el edificio del antiguo arsenal para usarlo como espacio cultural y las antiguas caballerizas para ubicar el coworking añadiendo un bar/cantina en dicho espacio, que junto con las salas culturales se crearían nuevos flujos de comunicación.

De esta forma se crea otro espacio de carácter más tranquilo propiciado por  el actual colegio.(c.)

Otro espacio con un carácter más privado sería el patio interior del antiguo colegio jesuita (d.) que sirve como espacio de distribución de la planta baja y el nuevo volumen propuesto dentro de la antigua iglesia.


La caja dentro de la caja.
Teniendo en cuenta el análisis previo realizado al edificio, se ve que existieron distintas actuaciones a lo largo del tiempo lo cual ha derivado una serie de fricciones entre los encuentros constructivos. Se plantea dar una solución a esas fricciones. Por lo que se decide a eliminar la tercera planta y la esquina entre el volumen de la iglesia y el claustro.

De esta forma será potenciado ese encuentro, para después hacer un vaciado de la iglesia creando un contenedor. Este nuevo contenedor servirá de bisagra entre la iglesia y el claustro.

Dentro del volumen de la iglesia se plantea la mayor intervención del proyecto. Mediante el vaciado previo del volumen se dejan una serie de huellas en el pavimento a modo de recordatorio de lo preexistente.

El volumen es una caja dentro de otra caja, se enfatiza esa acción mediante ciertos gestos como la separación volumétrica de lo nuevo con lo antiguo y una series de aberturas que potenciarían la introducción de un nuevo volumen sobre uno preexistente.


Follies.
Una intervención tan compleja necesita una serie de activadores  espaciales capaces de generar distintas actividades dentro de los nuevos espacios propuestos.


 La Rampa.
Al vaciar el volumen de la iglesia y generar un nuevo contenedor es necesario apropiarse de ese nuevo espacio, por lo que se propone dividir el interior del nuevo volumen en dos partes, ambas polivalentes pero cada una con sus propias reglas. Uno será un espacio en planta baja que juega con las reglas tradicionales del plano horizontal y otro en pendiente que se utilizara para todas aquellas actividades que se puedan desarrollar en el plano oblicuo. Este nuevo plano oblicuo une la intervención de la iglesia con el antiguo colegio en dos de sus plantas.



El muro.
Dentro del nuevo espacio generado en el interior de la iglesia es necesario un soporte estructural como también una forma de difuminar la luz que entra por la fachada sur. Un elemento que se complejiza para ayudar al espacio polivalente, este elemento además de ser estructura se vuelve parte de las instalaciones de climatización y a mayores recoge el mobiliario que se podría utilizar. Un muro que es tanto esto, como aquello.


La ventana/La puerta.
Dada la complejidad del programa, el antiguo colegio jesuita se adapto de manera que para dar cabida a todo lo requerido por el programa. Se abren una serie de huecos en los muros de mampostería, tanto para ventanas como para puertas. Como dice Robert Venturi, “no se viola una pared con ventanas que penetran, se debe interrumpir con cristales”. En este caso se interrumpe con una serie de cajas hechas de chapa de hierro de 2 mm de espesor para proteger el muro después de haberse abierto el hueco. Esta nueva caja, en el caso de las puertas, es una puerta técnica al contener en su parte superior el fancoil del sistema de climatización.

La caja.
Continuando con la idea de al caja, se diseña una núcleo que contenga los usos húmedos tanto cocina como baños dentro de las viviendas. Se crean 4 tipos de cajas, dependiendo de su ubicación y del tipo de vivienda puede tener además de la cocina y armarios, un baño o un baño y un aseo o 2 baños completos. Esta caja ayuda a organizar el espacio de manera que todo circule alrededor de este nuevo elemento.

Estas cajas tienen una altura de 2’50 metros, haciendo posible de esta forma que el aire circule por encima de la misma y enfatizando su importancia dentro del espacio de la vivienda.









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Rafael Cubillo Bravo
rafaelcubillo@gmail.com